Proyectos en marcha

Creemos que la educación y el cuidado de la infancia son la base para construir un mundo más justo y en paz. Muchos niños crecen hoy en contextos de pobreza, conflicto o falta de oportunidades, lo que limita su desarrollo y su futuro.

Nuestros proyectos buscan ofrecer apoyo educativo, material escolar y recursos tecnológicos, así como promover una cultura de paz y convivencia. Apostamos por acompañar a los niños en su crecimiento, garantizando que puedan aprender, desarrollarse y vivir con dignidad.

Invertir en la infancia es invertir en el futuro de la sociedad. Con la colaboración de voluntarios, instituciones y ciudadanos comprometidos, trabajamos para que ningún niño quede atrás.



Proyecto BOLI

Nos mueve trabajar, desde lo pequeño, para alcanzar que la educación llegue a toda la infancia, de forma especial allí donde es más deficitaria y necesaria

La educación es, sin lugar a duda, una de las herramientas más poderosas que posee la humanidad para transformar su realidad. No se trata sólo de la adquisición de conocimientos académicos, sino de un proceso integral que forma ciudadanos conscientes, críticos y comprometidos con su entorno. En un mundo marcado por desigualdades, conflictos y desafíos globales como el cambio climático o la pobreza, la educación se presenta como el cimiento sobre el cual puede construirse un futuro más justo, equitativo y sostenible.

Educación en el medio rural.

En coherencia con la filosofía y objetivos de la organización, consideramos que, por desgracia, en la mayoría de los países en vías de desarrollo, la educación no recibe la financiación necesaria para cumplir con los derecho a la educación, no ya sólo en la infancia, sino en los mayores, que por desgracia no pudieron o aún no pueden acceder a este derecho universal de acceso a la educación, sino de la sociedad en general. Ello se agrava en el medio rural.
 

Educación de mayores en el medio rural.

La educación de mayores, también conocida como educación para personas adultas o mayores, se refiere a los programas, actividades y recursos educativos diseñados para personas de edad avanzada, por lo general, a partir de los 55 o 60 años. Este tipo de educación tiene como objetivo principal promover el aprendizaje a lo largo de la vida, mejorar la calidad de vida con base en «envejecimiento activo», fomentar la participación social y combatir el aislamiento, de forma especial en el medio rural. Debemos tener en cuenta características propias de estos entornos: menor densidad de población, dificultades de transporte, posible menor acceso a tecnología y una comunidad más cohesionada y justa.

La enseñanza telemática en el medio rural: un puente hacia la equidad o una trampa de desigualdad. Teleeducación.

La expansión de la enseñanza telemática se presenta a menudo como una panacea para los problemas educativos del medio rural, prometiendo romper las barreras geográficas y democratizar el acceso al conocimiento. Sin embargo, la implementación de la teleeducación en estos entornos dibuja un panorama más complejo, donde coexisten la promesa de la equidad con el riesgo de ahondar las desigualdades existentes. Para que la tecnología se convierta en un verdadero puente y no en una trampa, es fundamental abordar los desafíos de infraestructura, formación y contextualización cultural que definen la realidad rural.

Nos reafirmamos en lo pequeño, en lo básico.

En la fundación Altamirano buscamos siempre la calidad y la excelencia en nuestro trabajo desde la humildad y lo posible, por ello nos reafirmamos en la idea de que, un mundo que exalta lo grandioso, lo rápido y lo espectacular, solemos olvidar que toda grandeza se edifica sobre lo pequeño. Lo básico no es lo trivial, sino lo esencial: aquello que sostiene y da sentido a lo demás. Sin raíces firmes, ningún árbol puede crecer; sin cimientos sólidos, ninguna construcción permanece en pie.

Lo pequeño es el punto de partida de toda transformación. Una idea sencilla puede cambiar una vida; un gesto amable puede alterar el rumbo de un día. En lo cotidiano, las acciones mínimas —escuchar, agradecer, cuidar— son las que tejen la red invisible que sostiene la convivencia humana. Lo básico es lo que nos mantiene unidos cuando lo complejo se desmorona.

En el conocimiento sucede lo mismo. Quien domina lo fundamental posee la llave de lo profundo. Las letras preceden a la literatura, las notas al concierto, las células al organismo. Olvidar lo básico es perder el contacto con el origen, con la raíz de lo que importa.

Reconocer la importancia de lo pequeño es, en el fondo, un acto de realidad. Nos recuerda que lo esencial no siempre brilla, pero sin su presencia lo grandioso no podría existir. Tal vez la sabiduría consista en volver a mirar con asombro lo sencillo y agradecer lo que parece mínimo, porque en ello habita lo grande.

 

 

 

FUTURO

Arte en prisiones

La cultura como herramienta básica de inserción social de personas privadas de libertad en centros penitenciarios 

 

La constitución española de 1978 en su artículo 25.2  garantiza que “Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social y no podrán consistir en trabajos forzados. El condenado a pena de prisión que estuviere cumpliendo la misma gozará de los derechos fundamentales de este Capítulo, a excepción de los que se vean expresamente limitados por el contenido del fallo condenatorio, el sentido de la pena y la ley penitenciaria. En todo caso, tendrá derecho a un trabajo remunerado y a los beneficios correspondientes de la Seguridad Social, así como al acceso a la cultura y al desarrollo integral de su personalidad”

            La Educación Artística, como herramienta para la integración social, puede funcionar como canal mediador en diferentes contextos para fomentar el pensamiento crítico y localizar lugares de encuentro e intercambio de perspectivas. En España se han desarrollado varios proyectos en los que esta disciplina se ha incluido en los programas educativos de prisiones para contribuir a la reinserción y el enriquecimiento cultural de los internos.

Esta iniciativa es coordinada por la asociación Solidarios para el Desarrollo, que trabaja dentro de la acción social y comunitaria con el objetivo de crear espacios que propicien el acercamiento sociocultural. 

Se abordan en primer lugar los antecedentes existentes, para después profundizar en la actividad desde la primera toma de contacto en la intervención didáctica hasta la materialización y valoración de la actividad, dividendo la experiencia en dos bloques que explican tanto la acción desde la parte social como desde la parte artística.

Los resultados que derivarán en conclusiones se obtienen a partir de las fichas de seguimiento de objetivos, así como de la extracción de categorías recogidas en la sesión de evaluación. Así, esta experiencia puede convertirse en un referente para las prácticas artísticas en contextos de privación de libertad como herramienta de mediación y reflexión comunitaria.

Se determina que los talleres artísticos en contexto carcelario permiten:

•    Romper con la deshumanización instalada en la subcultura de los presos.
•    Reforzar la autoestima y el enriquecimiento espiritual.
•    Facilitar la toma de conciencia y el proceso de reinserción social.
•    Dignificar la vida de las personas.
•    Desarrollar cohesión grupal y vínculos afectivos.
•    Proyectarse en el futuro de forma más autónoma e integrada.

 

Recuperar a los niños de la guerra

La guerra roba mucho más que territorios o ciudades: roba la infancia. En demasiados lugares del mundo, miles de niños crecen rodeados de violencia, desplazamiento, miedo y pérdida. Muchos han visto desaparecer sus hogares, han perdido a sus familias o han sido obligados a vivir en entornos donde la supervivencia sustituye a la escuela, al juego y a la esperanza.

Cuando un niño es atrapado por la guerra, no solo se destruye su presente; también se pone en riesgo el futuro de toda una generación. La infancia que debería estar llena de aprendizaje, protección y afecto queda marcada por el trauma y la incertidumbre.

Por ello, uno de nuestros compromisos fundamentales es ayudar a rescatar y recuperar a los niños que han sido víctimas de los conflictos armados. Nuestro trabajo busca devolverles aquello que la guerra les ha arrebatado: educación, estabilidad, acompañamiento humano y oportunidades para reconstruir su vida con dignidad.

Creemos firmemente que salvar la infancia de la guerra es también construir la paz del mañana. Cada niño que recupera su derecho a aprender, a vivir seguro y a soñar con el futuro es una victoria contra la violencia y una esperanza para el mundo.

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